El béisbol, a veces, nos regala regresos inesperados. Tras una carrera legendaria que culminó con su tercer anillo de Serie Mundial en 2025 y su anuncio de retiro, Clayton Kershaw ha decidido ponerse el uniforme una vez más. No para los Dodgers, sino para una última y gloriosa misión: representar a Team USA en el World Baseball Classic de 2026. Para el icónico zurdo, esta participación es una verdadera «swan song» y un elemento más en su «bucket list» personal.
La idea de ver a Kershaw en el montículo contra el fenómeno japonés, Shohei Ohtani —un duelo que haría vibrar a cualquier aficionado— es, para el propio Kershaw, un escenario que preferiría evitar. «No puedo imaginar, si se llega a un USA contra Japón, que con los brazos que tenemos, yo sea necesario», comentó el pitcher, aunque siempre con la mentalidad de «estar listo» si se le llama.
Y tiene razón. El roster de Team USA está absolutamente plagado de talento. La rotación potencial para un juego de tal magnitud podría incluir nombres como Paul Skenes o Logan Webb, mientras que el bullpen cuenta con brazos potentes en la parte final del juego, como David Bednar, Griffin Jax y Mason Miller. La profundidad del equipo estadounidense es innegable.
Pero más allá de la lógica estratégica, Kershaw también añadió una dosis de su característica humildad y humor. Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de enfrentarse a Ohtani, considerado por muchos como uno de los mejores bateadores del mundo, su respuesta fue icónica: «Creo que, por el bien de nuestro país, probablemente sea mejor que no lo haga». Una declaración que subraya el respeto por el talento de Ohtani y la autoconciencia de Kershaw.
La carrera de Clayton Kershaw es, sin duda, una de Salón de la Fama. A lo largo de 18 temporadas, sus números son asombrosos y hablan por sí solos:
- Récord de 223-96
- Impresionante ERA de 2.53
- WHIP de 1.02
- Más de 3,052 ponches en 2,855 ⅓ entradas
- Tres premios Cy Young
- Un MVP
- Cinco títulos de ERA
- Tres anillos de Serie Mundial
- Once veces All-Star
Sin embargo, el tiempo no perdona, ni siquiera a las leyendas. Con casi 38 años y miles de innings en su brazo, Kershaw reconoce que su «material» ya no es el de su prime. La temporada pasada, su recta final mostró signos de fatiga, con una ERA de 6.00 en cuatro aperturas en septiembre. Aunque su experiencia es invaluable, la brillantez de su juventud ha disminuido.
Así que, mientras esperamos con ansias el World Baseball Classic, es comprensible por qué Clayton Kershaw preferiría ver a otro de los estelares de Team USA encargarse de la amenaza que representa Shohei Ohtani. Por el bien del espectáculo y, como él mismo dijo, «por el bien de nuestro país».